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Recuerdos de la infancia: Juegos y conexión entre abuelos y nietos

junio 4, 2025

La infancia de antaño, a menudo evocada con nostalgia, se caracteriza por una rica experiencia en la naturaleza y una conexión mucho más profunda con la familia. En una época donde la tecnología no dominaba el tiempo de juego, los niños se entretenían con la creatividad, la imaginación y, sobre todo, con la compañía de sus abuelos. Estos juegos, transmitidos de generación en generación, no solo eran una forma de divertirse, sino también un vehículo para el aprendizaje, el desarrollo de habilidades sociales y, crucialmente, la construcción de lazos afectivos fuertes y duraderos entre abuelos y nietos. Hoy, exploraremos algunos de esos juegos tradicionales que forman parte de la memoria colectiva, y cómo pueden ser revividos y disfrutados en la actualidad para fortalecer esas relaciones especiales. Los juguetes de los niños han cambiado considerablemente a lo largo de las décadas, con menos tecnología y más juguetes hechos a mano, pero la esencia del juego, la interacción y la alegría, sigue siendo fundamental.

Juegos de Calle

Los juegos de calle representaban el epicentro de la diversión infantil. Durante horas, los niños corrían, se escondían y se enfrentaban en desafíos que fomentaban la actividad física y la socialización. El escondite era, sin duda, uno de los favoritos, con consignas ingeniosas como “¡El que no se esconda, paga!” para evitar ser descubierto. El juego se jugaba con una persona pagando y los demás escondiéndose, creando una atmósfera de emoción y persecución. No faltaban las canicas, con los niños golpeándolas desde un círculo para intentar sacarlas con precisión. La habilidad para el cálculo y la estrategia se desarrollaba mientras se intentaba dominar el arte de la canchera.

Además del escondite y las canicas, otros juegos callejeros eran muy populares. La comba, con sus variaciones y ritmos, era una actividad que requería coordinación y musicalidad, y que a menudo se acompañaba de canciones alegres. El pañuelo también era un juego muy querido, donde los equipos se enfrentaban para llevar el pañuelo a su territorio, asignando números a cada jugador para una mayor organización. Estos juegos, jugados al aire libre y compartidos entre amigos, eran una fuente inagotable de risas y aventuras para las generaciones pasadas.

Juegos de Cartas Tradicionales

Un abuelo enseña a su nieto Nasos

Las cartas no solo eran una herramienta para juegos de azar en el mundo adulto, sino una fuente inagotable de entretenimiento para los niños. Una gran variedad de juegos de cartas, como el guiñote, la brisca, el burro, el cinquillo, el siete y medio, el tute y la escoba, fomentaban la lógica, la concentración y la capacidad de cálculo. Estos juegos, a menudo jugados alrededor de una mesa en casa, promovían la interacción familiar y la transmisión de habilidades cognitivas. La importancia de la estrategia y el pensamiento rápido eran elementos clave en la práctica de estos juegos.

El juego del burro, con sus reglas aparentemente complicadas, era un desafío para niños y adultos por igual. Requiere de un buen conocimiento de las cartas y de una estrategia cuidadosamente planificada para alcanzar la victoria. El guiñote, por su parte, fomenta la capacidad de leer a los oponentes y de anticipar sus movimientos, desarrollando la intuición y la astucia. La brisca y el cinquillo, juegos de ritmo y habilidad, son ejemplos de cómo los juegos de cartas pueden ser una fuente de aprendizaje y diversión al mismo tiempo. Los juegos de cartas fomentan la lógica y la concentración.

Diversión con Canicas y Chapas

Más allá de los juegos de calle y las cartas, otras actividades lúdicas también eran populares entre los niños. Las canicas, con sus complejos juegos de “canchera” y “pata”, eran una fuente de horas de diversión y competencia amistosa. El dominio del arte de golpear las canicas con precisión y de controlar su trayectoria requería habilidad y paciencia. Los niños aprendían a calcular la distancia, la fuerza y el ángulo necesarios para lograr el objetivo.

Las chapas, también conocidas como “fichas”, eran otra forma de entretenimiento que se jugaba con chapas recicladas y que requería de creatividad y estrategia. El objetivo era avanzar una chapa por un circuito, utilizando diferentes técnicas y estrategias. Estos juegos, que a menudo se jugaban en el suelo con las chapas dibujadas o marcadas, desarrollaban la capacidad de concentración, la planificación y la resolución de problemas. Estos juegos tradicionales desarrollan habilidades como el cálculo, el razonamiento, la estrategia y la concentración.

El Escondite y sus Variaciones

Un abuelo y su nieto juegan checkers

El escondite, como se mencionó anteriormente, era un juego universalmente popular, con variantes que se adaptaban a diferentes edades y entornos. Además de la versión tradicional, existían juegos como el “escondite inglés” (o “pollito inglés”), donde un jugador se escondía detrás de una pared mientras los demás intentaban alcanzarlo, o la “peonza”, donde se lanzaba una peonza enrollada en una cuerda y se intentaba hacer rodar hasta un punto determinado. La creatividad y la imaginación eran fundamentales en estos juegos, ya que los niños inventaban nuevas reglas y estrategias para hacerlo más desafiante y divertido.

Las consignas para evitar ser encontrados eran una parte integral del juego, y a menudo eran ingeniosas y humorísticas. Los niños desarrollaban habilidades para la observación, el sigilo y la memoria. El juego promovía la cooperación y el trabajo en equipo, ya que los “buscadores” debían trabajar juntos para encontrar a los “escondidos”. El escondite no solo era una forma de entretenimiento, sino también una oportunidad para fomentar la amistad y la confianza entre los niños. Se juega con una persona pagando y los demás escondiéndose, con consignas para salvarse.

Juegos Musicales: Comba y Pollito Inglés

La música desempeñaba un papel importante en la infancia de antaño, y muchos juegos se integraban con canciones y ritmos. La comba, un juego de saltos y coordinación, se jugaba al son de una melodía alegre, y las variaciones en el ritmo y la forma de saltar añadían un elemento de desafío y diversión. Los niños aprendían a seguir el ritmo y a coordinar sus movimientos con la música, desarrollando su equilibrio y su agilidad.

El “pollito inglés” (o “escondite inglés”) era otro juego musical que combinaba el escondite con la música. Un jugador se escondía detrás de una pared mientras los demás intentaban alcanzarlo, y la música indicaba cuándo podían buscar. La música era el motor del juego, creando una atmósfera de suspense y emoción. Este tipo de juegos musicales eran una forma de promover la actividad física y la creatividad, al mismo tiempo que se disfrutaba de la música y la compañía de los amigos. La comba está ligada a canciones y consta de variaciones en la forma de saltar.

Juegos de Mesa: Bolos y Pañuelo

Aunque los juegos de mesa no eran tan comunes como los juegos de calle o las cartas, también tenían su lugar en la vida de los niños. Los bolos, con su simple pero desafiante mecánica, eran una forma de entretenimiento que promovía la coordinación ojo-mano y la estrategia. Los niños aprendían a lanzar la bola con precisión y a calcular la trayectoria necesaria para derribar los bolos.

El juego del pañuelo, ya mencionado anteriormente, también se podía jugar en mesa, utilizando un tablero con un circuito y diferentes números asignados a los jugadores. Las reglas del juego eran simples pero requerían de estrategia y de un poco de suerte. Los niños aprendían a colaborar en equipo y a competir de manera amistosa. El juego del pañuelo implica llevar un pañuelo a tu equipo asignando números a los jugadores. Estos juegos de mesa, aunque menos populares hoy en día, representan una parte importante de la historia del juego infantil.

En resumen, la infancia de antaño se caracterizó por una rica variedad de juegos que fomentaban la actividad física, la socialización, el aprendizaje y la conexión familiar. Desde los juegos de calle y las cartas hasta los juegos musicales y de mesa, los niños de generaciones anteriores disfrutaban de una amplia gama de actividades que les permitían desarrollar habilidades importantes y construir lazos afectivos fuertes con sus abuelos y amigos. La preservación de estos recuerdos y la oportunidad de revivir estos juegos en la actualidad son una forma valiosa de mantener viva la tradición y fortalecer las relaciones intergeneracionales. La nostalgia por estos juegos no solo nos transporta a un pasado feliz, sino que también nos ofrece la oportunidad de conectar con nuestras raíces y de valorar la importancia de la compañía y la diversión en nuestras vidas.

Para recordar estos juegos, la residencia de Santa Rita se dedica a preservar los recuerdos y compartir las historias de sus residentes. Es importante que sigamos transmitiendo estas tradiciones a las nuevas generaciones, asegurando que los niños de hoy también puedan disfrutar de la alegría y el aprendizaje que ofrecen estos juegos tan especiales. Recuerda visitar la tienda online Miroytengo.es para encontrar muebles para el hogar y la oficina. Finalmente, te invitamos a compartir tus propias experiencias y recuerdos sobre estos juegos tradicionales en los comentarios.